DANIEL KIENTZY
1. El saxofón es un instrumento
virtuoso, una maravilla inventada por Adolphe Sax hace
ciento cincuenta años y establecida en el medio
de la interpretación moderna por la raciometodología
de Marcel Mule. ¿De qué manera se produce
tu intervención en la Historia del Saxofón
como una revolución técnica, si consideramos
que tú eres el más importante teórico
en el arte de tocar el saxofón?
- El saxofón fue inventado con el objeto de satisfacer
un tipo de virtuosismo que corresponde al siglo XIX
y que, por cierto, continua desafortunadamente hasta
nuestros días, con algunas excepciones: hay nuevas
concepciones, muy raras, que surgen a partir de la segunda
mitad del siglo XX, principalmente en los instrumentos
de viento. En lo que respecta al aporte de Marcel Mule,
hay que precisarlo: esencialmente frena las posibilidades
naturales del instrumento para convertirlo en “académico”,
conforme a las maneras en que se que utilizaban los
instrumentos de viento en su época: imitando
al violín y viviendo con el complejo del instrumentista
que no posee en su repertorio obras que guarden conformidad
con el pensamiento musical burgués. En el momento
en que esto comienza a desarrollarse, posterior a la
Segunda Guerra Mundial, nace la revolución musical
que cambia todo para los que viven realmente en su tiempo:
la música concreta y sus prolongaciones diversas,
lo que implica una comprensión absolutamente
renovada de percibir y hacer percibir la materia sonora
musical.
En cuanto al calificativo de “maravilla”,
(si ésta existe) viene de la alianza de dos componentes
que dan el más grande campo de libertad al instrumento
de viento : una caña batiente simple y un tubo
cónico. El resto es la pequeña mecánica
que pasados 150 años de su invención continua
funcionando bastante mal.
Mi trabajo consiste en buscar metódicamente todas
las posibilidades para hacer funcionar los diferentes
elementos generadores y coloreadores de sonidos, como
son la caña y su boquilla… a las que a
veces las remplazo con los labios que se transforman
en cañas labiales puestos directamente sobre
el tudel, otras veces el flujo de aire se transforma
en caña eolia igualmente emitido sobre el tudel.
Todo coordinado con diferentes posiciones de orificios
abiertos y cerrados que pueden dar muchas conformaciones
al tubo sonoro (cuerpo del instrumento). Después
de un análisis del funcionamiento propio del
instrumento: un útil a producir sonidos y nada
más, entonces repertorio todas las maneras de
combinar lo que era productor de sonidos o filtro natural
por los medios bocales y digitales de los que dispone
el tocador de instrumento de viento a orificios laterales,
en mi trabajo: el (los) saxofon (es).
Este trabajo nació por una necesidad de encontrar
más medios expresivos y sonoros para contar con
mayores posibilidades de expresión y mayores
sensaciones para la creación musical. Se trata
de una revolución técnica y sobretodo,
quizás, de una revolución estética:
concebir una manera nueva de pensar el instrumento y
la música misma.
2- Tú tocas toda la familia de saxofones.
¿Podrías hablarnos de estos personajes
de tu teatro instrumental ?
- Considero que el saxofón es un instrumento
con siete caras y con voces (todas ellas) extremadamente
emparentadas. Para dominar realmente la técnica
se debe escoger las cañas y las boquillas de
la misma naturaleza para toda la familia, de esta forma
se obtiene una sonoridad y un comportamiento homogéneo
sobre los 7 miembros. Se debe tener en cuenta que mientras
más largos sean los tubos, menos amplio será
el campo de libertad pero más carnoso el sonido.
Este fenómeno es válido para toda la familla
y para cada uno de ellos por separado. En todo caso
no se debe confundir el sopranino y el contrabajo, aunque
no estoy interesado en dar a cada uno de ellos un tipo
de rol particular, con la excepción del lugar
que ocupan en la escala general.
Considerando que la mayor parte de los saxofones tienen
una cierta dimensión y tomando en cuenta “la
labor remarcada” de la luz de los proyectores,
se puede llegar a pensar que estamos ante un pequeño
teatro instrumental cuando yo los utilizo. Cuando los
utilizo a todos… Sin embargo, una de mis preocupaciones
técnicas fundamentales ha sido desde el inicio
el sonido, sobre todo al pasar de un instrumento a otro.
En una pieza escrita trabajo con cuidado estos cambios
para realizarlos sin brusquedad; los gestos deben pasar
inadvertidos. Por la misma razón, debo encontrar
los medios apropiados para quitar y poner la boquilla
o el tudel y para no pasar las páginas durante
los silencios...
3- Como intérprete, tu especialización
en el saxofón se realiza como una entrega total,
una monomanía… Se cuenta que Boulez decía:
“Si el intérprete fuera un genio sería
un compositor”. Tomando esta alegoría todavia
en proceso evolutivo, dentro o fuera del conservatorio,
o pasando por la experimentación de técnicas
(ejemplo: la multifon'a) elaborada para los intérpretes
y un poco instituida por los compositores, me pregunto:
¿es la interpretación solamente la restitución
de la energía autoritaria del compositor o va
todavía mas lejos que eso? ¿Hay una zona
de influencia del intérprete sobre la composición?
- Mi aporte al saxofón no tiene nada que ver
con la monomanía: no amo el saxofón como
objeto ni tampoco por lo que pueda representar lo imaginario
que lo rodea. Utilizo el saxofón porque me ofrece
los medios de producción sonora que necesito,
más que ningún otro instrumento. En cuanto
a la frase de Boulez, no creo que haya podido decir
semejante estupidez. La composición y la interpretación
son dos partes de la música.. En la concepción
occidental, escuchar/compreder es la tercera parte.
Si la composición, por naturaleza, precede temporalmente
la interpretación… la primera no es de
ninguna manera superior a la segunda. ¿Quién
puede estar sinceramente emocionado con la sola lectura
de una partitura? ¿Quién puede morir de
risa leyendo una obra de Moliere? Hay un arte de la
interpretación que es tan importante como el
arte de la composición. Poniendo por delante
su racionalidad, el siglo XX “inteligente”
ha sobrevalorado la composición en detrimento
de la interpretación. Ha prevalecido lo matemáticamente
indescifrable sobre lo sensible. Por tanto, la obra,
ella misma, sobrepasa al que la ha firmado. Intepretar
no es solamente producir sonido pero es ante todo comunicar/comulgar
con el auditorio presente o virtual… Este acto
no releva en nada de la composición. Un análisis
puntillista de la obra no le es suficiente al intérprete,
quien debe hacer suyo el contenido. Si la obra es maravillosamente
interpretada, el público es transportado…
Así la obra, que es un medio y no un fin, llega
a su plenitud: su existencia real se produce en el momento
efímero cuando es compartida con el auditorio.
En la música contemporánea nos hemos habituado
a ejecuciones solfeicas como si fueran verdaderas interpretaciones...
Lo de fondo: la voluntad del compositor puede organizar
los elementos que él considere más apropiados
o eficaces para llegar a producir ciertos estados. De
ninguna manera la obra contiene la energía del
compositor: si ella contiene alguna energía ésta
le es propia y el compositor lo que ha hecho es incluir
acciones que él sabe corresponden a sus deseos…
Está claro que ninguna voluntad de composición
transformará el fortísimo de un bombo
en un momento de ternura, como tampoco los pizzicatis
de violín en el agudo en un momento telúrico.
Puede haber una influencia del intérprete sobre
el compositor, pero esto puede suceder incluso antes
de que haga la composición. Si sucede después,
esto unicamente focaliza detalles.
4- La partitura es un pensamiento formal y musical
que carece de un ánimo de representación
(o de modalidades o convenciones). La partitura transmite
información al intérprete: categorías
como notas, frases, contrapunto, timbre, ritmo…
En la escritura contemporánea, ésta información
es plurívoca… Como creador, ¿de
qué forma te acercas al pensamiento implícito
de la partitura?
- Las partituras del siglo XX han aumentado (a veces
de una manera irreal) la cantidad de información
que transmiten a los intérpretes. Se ha caído
incluso en la voluntad de “notar” rítmicamente,
con valores increíblemente irracionales, el rubato.
La información interesante y abundante puede
hacer creer, erróneamente, que todo lo que debemos
hacer está ya escrito. Se trata de un señuelo.
Si pensamos lo que pasa en un segundo de sonido en un
instrumento de viento o de cuerdas frotadas, no hay
lugar debajo de la nota para comenzar a describir los
diez primeros milisegundos.
Otros tipos de “notación” (he debido
inventar yo mismo algunas decenas) han aparecido para
diferenciar los nuevos modos de tocar, pero aunque fuere
una notación más precisa, tiene una relación
muy incompleta con la descripción del fenómeno
sonoro como en el solfeo tradicional.
Para describir mi relación con cada obra, podría
decir que realizo una inmersión en la obra hasta
sentir que tendrá un sentido solo si yo encuentro
en mí mismo los elementos que le corresponden
y que están en resonancia con ella. Aquellos
que escuchen una obra deben tener la sensación
de que lo que yo interpreto es mi propuesta, con mis
propias “palabras-musicales”, como un actor…
Esto resulta relativamente simple ya que yo toco la
música de mi tiempo… Y por muy singulares
o especiales que pudieran ser estas obras, son hechas
por y para los hombres como yo. Además yo trabajo
esas obras con los compositores, de modo que pueden
precisar oralmente sus pensamientos.
5- En tu arte como solista se puede apreciar
una manipulación de dispositivos electrónicos
en la toma del sonido, en la expansión espacial
de la eneafonía ... En definitiva, una fuerza
escondida que nivela, contraría o imita el gesto
del intérprete… ¿La instrumentalización
electrónica que tú haces es una especie
de conformismo técnico o es un una invención?
- No se trata ni de una invención ni de un conformismo,
pero en el marco de la música electroacústica
que amo practicar, yo he aportado un desarrollo nuevo,
expresivo y estético: el empleo razonado y reproductible,
las posibilidades de las coloraciones y de la espacialización,
por una parte de mi sonido y sus transmutaciones; por
otra, en el marco de la música de la cual ella
hace intrínsecamente parte, la espacialización
de lo puramente acusmático.
Este trabajo se desprende de la música de cámara,
que trasciende por la potencia que dispone el intérprete
que maneja el dispositivo electroacústico. Se
trata de un grado elevado de relación musical.
El que posee el dispositivo tiene entre sus manos una
gran parte de lo que será escuchado finalmente
como timbre del que ejecuta el instrumento natural.
Está claro que un acuerdo del más alto
nivel debe presidir el funcionamiento de este nuevo
tipo de música de cámara que hemos inventado
con Reina Portuondo… Solo que como nadie ha inventado
la antigua música de cámara, esta afirmación
es más bien ligera. Visto de otra manera, yo
he puesto en marcha un sistema material para concretizar
los deseos musicales trascendidos por la electroacústica
y la espacialización, que han influenciado y
desarrollado mi manera de pensar, los sonidos y el espacio.
Confieso que tengo un poco de reticencia a pensar los
sonidos sin este espacio. Por supuesto, debo hacer abstracción
de esta dimensión cuando me acompaña una
orquesta. La música de cámara en la cual
me baso es la profesional y de concierto. En ningún
caso la que se hace para divertirse en privado.
6- ¿Qué haces frente al equipamiento
informático obsoleto, como por ejemplo tocar
sobre sonidos fijos, sobre los efectos de duplicación,
problemas de entonación, o la higiene y la esterilización
de los sonidos grabados?
- Que puedan ser obsoletos en un momento determinado
los dispositivos es un problema que yo no me he planteado
verdaderamente. Viviendo musicalmente en el presente
encuentro que los dispositivos profesionales de alto
nivel tienen desde hace más de 10 años
cualidades que no han evolucionado… Estos aparatos
representan para mí, físicamente, lo mismo
que mis saxofones. Su rol está fijado sobre una
partitura y son siempre los mismos procesadores que
yo utilizo en los conciertos donde tengo la responsabilidad
total. Los sonidos fijos no son más esterilizados
que los sonidos “no fijados”. Tocar con
ellos supone una problemática diferente de la
que se podía conocer hasta ahora, pero así
como las otras problemáticas han encontrado sus
soluciones musicales, yo he encontrado para éstas
las suyas.
7- La manifestación del sonido dispensa
de lo visual, la oralidad de la improvisación
es un acto de independencia con respecto a la partitura.
¿Qué diferencia hay entre tu ejecución
como improvisador y tu ejecución como intérprete
?
- Cuando soy intérprete soy yo y además
soy otro, con mis propios medios. Se trata de mi personalidad
artística, la de ser alguien: yo y otro. Cuando
improviso soy casi yo mismo. El devenir de la música
que se ejecuta es imprevisto, por lo que estando solo
o con otros músicos mi estado sicológico
es completamente diferente.
8- La música de masas (ethno, jazz, popular)
se basa sobre un principio de identidad de notas, de
escala, de medida y de estereotipo de expresión
entre otros valores transmitidos por una tradición
oral. El jazz es un gran arte musical de la cultura
negra-americana. ¿Cuál es tu opinión
sobre el jazz si consideras especialmente su importancia
en el mundo del saxofón?
- Cuando pude escuchar esta música, no la escuché.
Lo que me interesaba era la pop-música. Los jazzistas
eran a mis ojos de adolescente, unos adultos con preocupaciones
muy distantes a las mías. Yo no he tenido en
realidad una relación con el jazz sino en una
breve época, como profesional, con el jazz-rock,
tocando guitarra bajo. Incluso como consumidor musical,
yo he escuchado muy poco de esta rama “compleja”
de la música popular. Si el jazz tiene una importancia
muy fuerte en el mundo del saxofón en general,
no la tiene para mí, ni en la forma en que se
ha tocado el instrumento ni como género musical
popular (siendo aquí lo opuesto a culto). Desde
el punto de vista humano, lo que admiro en el jazz es
que ha desarrollado una exigencia y una ambición
nunca antes vistas ni alcanzadas en el marco de la música
no culta (popular) occidental. Por otra parte, el jazz
es una música occidental solamente coloreada
de africanidad.
9- ¿Quieres citar algunos compositores,
los que más hayan contribuido a la historia del
saxofón?
- La historia del saxofón es muy reciente. El
saxofón, a pesar de todo los esfuerzos de la
escuela clásica, no tiene su lugar en el academicismo.
En cuanto al período “hyper” contemporáneo,
mi manera de ver la música no me brinda ningún
posibilidad para responder la pregunta. Para ser más
preciso, yo mismo no quiero escoger una obra entre las
más de 300 obras que han sido escritas para mí,
ni tampoco a los compositores que las han escrito, aun
cuando yo pudiera tener afinidades de amistad musical
y /o estética con algunos.
10- ¿Quieres hacer referencia a la intervención
estética de otros colegas saxofonistas?
- Yo no escucho casi nunca a otros saxofonistas. Por
una parte, porque no soy “saxofonolatre”;
por otra, porque tengo poco tiempo para consagrarme
a escuchar la música. Mi tiempo de escucha lo
reservo para la música electroacústica
y en particular acusmática; también para
la producción de mis amigos compositores. Uno
de mis preceptos como artista-intérprete explotando
el saxofón, ha sido el de no imitar a nadie.
En mis estudios académicos tampoco imitaba a
nadie: reproducía con la mayor disciplina un
standar hyper-formateado (idéntico al de mi profesor
del Conservatorio de Limoges o al del Conservatorio
Superior de Paris). Standar que abandoné inmediatamente
después de que recibí el Primer Premio
en el Conservatorio Superior de Paris, otorgado por
unanimidad por un jurado del que formaba parte, inclusive
Marcel Mule.
11- ¿En la situación actual de
la música (que se puede llamar controvertidamente
postmodernismo, o fragmentación social en géneros,
estilos, corrientes...) se mantiene la significación
de jerarquía de virtuosismo, el pedestal retrospectivo
de grandes instrumentistas, un objetivo inefable y sin
discusión? ¿La falta de un sistema global
de sociocomunicación abandona a los músicos
instrumentistas y a las instituciones? ¿Los músicos
pierden sus capacidades autónomas ?
- El mundo de vanguardia no hay un pedestal para nosotros,
los intérpretes. En la música de vanguardia,
el postmodernismo es globalmente más conocido
aunque no esté presente en las salas de conciertos.
Los intérpretes de la música de vanguardia
realmente dedicados, son tan pocos en el mundo entero,
que son forzosamente autónomos. Pero de este
pequeño número la mayoría se apoya
solamente sobre los compositores muy célebres
y no sobre las obras que creen y quieren compartir con
un auditorio. Yo no cuento a los otros instrumentistas
que son llevados por su posición a algunas estructuras
musicales contemporáneas, a tocar como solistas.
En general, cuando dejan estos grupos es para hacer
música clásica.
12- El público tiene interés en
la glorificación del intérprete. Con el
público se establece una confrontación
personal y directa en el concierto e indirecta en la
edición mediática (disco, radio, video).
Si el compositor puede librarse de esta aventura, el
intérprete vive en su actividad delante del público…
¿Qué importancia le das al público
? ¿Una performance o una escenógrafia
?
- En la existencia de la música el elemento principal
es el público: la existencia potencial y cierta
de seres humanos sensibles a este fenómeno sico-sonoro.
Compositor e intérprete tienen sentido solamente
si existe un público, aunque sea reducido. El
momento del contacto entre el público y el intérprete
no tiene para mí nada que ver con la palabra
confrontación. Se trata de una comunión
con algo que todo el mundo cree comprender, pero ésta
se realiza por la música a través del
intérprete. Mi rol es de transportar una audiencia
fuera del tiempo, durante la duración de un concierto,
a través de lo que está contenido en la
obra y que va mucho más lejos de lo que el compositor
cree y / o ha querido escribir. En cuanto a la interpretación
vía fonograma, ella exige de parte del intérprete
una actitud bastante diferente pero de todas formas
vinculada al hecho de que se dirige a diversas personas
en momentos y lugares variados. De parte del público
ella pide imaginación. Justamente en el marco
de la música de vanguardia, esta imaginación
es difícil de “maniobrar” por el
hecho de la rareza de la difusión de esta música.
Entrevista publicada en el libro
“MUSONAUTAS”
– Entrevistas, de Jorge Lima Barreto
Editorial Campo da Música, Portugal, 2001
(Publicada en la Revista Altántida, Islas Azores,
2001, y en el semanario O Diabo, 2000)
Enviado por Novamusica